Plaza de la Miñoca, s/n, 36209 Vigo, Pontevedra
Tel: 644 02 03 64 | Email: info@alquimiazen.net

Dolor muscular: qué es y cómo tratarlo

dolor muscular

Es frecuente, tanto en personas jóvenes como adultas e incluso mayores, que la espalda sea un punto de dolor constante. Pareciera que cuando no es en una zona, el dolor se localiza en otra. La cuestión es que nos suena habitual sentir molestias leves o moderadas en la espalda: cuello, cervicales, lumbago, el típico “punto de frío” entre los omóplatos, ciática…

No se escapan a esta generalidad los brazos y piernas. Ya sea por la realización de algún ejercicio (running, spinning, crossfit, etc) o por un trabajo mecánico o de esfuerzo (almacén, cadena de montaje…), o incluso por el sedentarismo o el simple peso o la edad, lo cierto es que las piernas sufren también numerosas dolencias: varices, endurecimiento en muslos y/o gemelos, piernas cansadas, hinchazón y retención de líquidos en tobillos…

 

Pero qué es el Dolor muscular?

Lo que comúnmente llamamos dolor muscular es una sensación concreta en las terminaciones nerviosas de una zona del cuerpo, que puede tener intensidad variable, llegando a ser muy molesta y desagradable.
El dolor muscular puede tener diversas causas que van desde una lesión o un accidente hasta desgastes de la columna vertebral, o incluso un mal uso o un abuso de la musculatura de la espalda/piernas. Dependiendo de lo que nos haya causado este dolor, se clasifica como:

  • Dolor mecánico: es el producido por un movimiento corporal incorrecto y/o repetitivo, que nos termina por causar una lesión. También se incluyen en los dolores mecánicos aquellos provocados por un trauma o accidente.

Este tipo de dolor se identifica porque:

  • aumenta con la actividad física y mejora con el reposo
  • generalmente es vespertino
  • aunque no acostumbra a despertar durante la noche, puede dificultar el inicio del sueño
  • no presenta rigidez matutina
  • intensidad muy variable
  • mejora con los analgésicos

Ejemplos de dolor mecánico: Artrosis, fracturas, lumbalgias, fibromialgia, tendinosis, contusiones, traumatismos.

  • Dolor inflamatorio: es el que aparece después de un daño o una lesión (un esguince, una “mala postura”, etc), que genera una respuesta musular caracterizada por la presencia de calor, hinchazón, rubor. Normalmente esta respuesta desaparece con la curación de la lesión. Es este tipo de dolor, el de origen inflamatorio, el que mayor dificultad de tratamiento supone, y también el más habitual.

Podemos reconocer este tipo de dolor porque:

  • generalmente es matutino o nocturno
  • puede despertarnos durante la noche o impedir dormir
  • tiende a mejorar con la actividad física y a empeorar con el reposo
  • hay rigidez matutina
  • el dolor es punzante
  • mejora con antiinflamatorios

Ejemplos de dolor inflamatorio: Inflamaciones puntuales (artritis, tendinitis), infecciones, tumores o dolor visceral.

 

 

Factores de riesgo para experimentar dolor muscular:

  • La edad: el dolor puede comenzar entre los 30 y 40 años de edad. Aunque cada vez nos encontramos con clientes cada vez más jóvenes. La edad madura es también fuente de diversas dolencias.
  • El sedentarismo laboral y doméstico es también un foco de dolencias corporales: malas posturas, hábitos posturales domésticos, postura al sentarse….
  • Tener una deficiente o mala condición física posibilita que, al mínimo esfuerzo o posición poco ergonómica, se manifiesten o desarrollen contracturas y dolores.
  • El sobrepeso es una causa de sobreesfuerzo para la espalda y por ello, con el paso del tiempo, causa dolor.
  • El tipo de actividad profesional determina también la facilidad para desarrollar contracturas musculares por esfuerzos o cargas de peso,

 

 

Tratamiento para el dolor muscular

  • Calor/frío (o ambos): La aplicación de calor mediante saquitos de semillas, manta eléctrica, parches de calor, etc; o bien frío mediante hielo envuelto en un paño o apósitos de gel frío reutilizables pueden aliviar la rigidez y el dolor de una contractura muscular. El calor reduce la dureza y el dolor muscular. Y el frío reduce la hinchazón, adormece la zona y anestesia el dolor interno. Aún así, usar calor y frío puede aliviar, pero no llega a corregir las causas de un dolor que sea crónico, y en algunos casos ni siquiera llega a ser suficiente para eliminarlo, siendo necesario acudir a un centro especializado en masaje profesional donde poder recibir tratamiento con masaje manual en combinación con diversas técnicas complementarias, caso de ser oportunas.
  • Ejercicio: el mantenimiento de una actividad o ejercicio adecuado puede aliviar el dolor de espalda crónico, pero debe evitarse en casos de dolor agudo. Recibir de tu masajista profesional indicaciones en cada caso concreto acerca de qué ejercicio hacer y cuál no, así como de estiramientos que puedan ser beneficiosos y útiles, es un buen apoyo para acompañar el tratamiento con masaje manual.
  • Cambios de conducta: puedes aprender a levantarte, empujar y tirar cualquier cosa sin esforzar tanto el cuerpo. Hacer cambios en la forma en que haces ejercicio, descansas o duermes, también puede ayudar a disminuir el dolor. Dejar de fumar y llevar una dieta saludable también es muy recomendable.
  • Tratamientos de medicina alternativa y complementaria: Cuando el dolor de espalda se vuelve crónico o cuando otros tratamientos no lo alivian, acudir a un masajista profesional que utilice las manos para ajustar o dar masaje a la zona afectada es la mejor y más resolutiva decisión.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X